El Negro
de la Riba

y otros mitos para dar miedo a la chiquillería

Culturas de todo el mundo han utilizado cuentos y leyendas para transmitir valores y normas sociales. Entre todas las fábulas, destacan aquellas con personajes pensados para dar miedo a los niños y niñas: monstruos que se llevan a las criaturas, brujas que envenenan o espíritus de todo tipo nos han acompañado desde nuestra infancia.

Esta exposición, fruto de la colaboración entre la Casa de la Barceloneta 1761 y el Museo Etnológico y de Culturas del Mundo de Barcelona, quiere reflexionar sobre estos relatos, comparando un personaje tan popular del barrio de la Barceloneta como el Negro de la Riba con otros mitos utilizados para que la chiquillería obedezca.

El Negro
de la Riba

Y otros mitos para dar miedo a la chiquillería

Culturas de todo el mundo han utilizado cuentos y leyendas para transmitir valores y normas sociales. Entre todas las fábulas, destacan aquellas con personajes pensados para dar miedo a los niños y niñas: monstruos que se llevan a las criaturas, brujas que envenenan o espíritus de todo tipo nos han acompañado desde nuestra infancia.

Esta exposición, fruto de la colaboración entre la Casa de la Barceloneta 1761 y el Museo Etnológico y de Culturas del Mundo de Barcelona, quiere reflexionar sobre estos relatos, comparando un personaje tan popular del barrio de la Barceloneta como el Negro de la Riba con otros mitos utilizados para que la chiquillería obedezca.

Ilustraciones de la Fuente de Neptuno y del Negre de la Riba en el muelle del Rebaix, publicadas en “Visions barcelonines, 1760-1860. Els barris de la Ciutat” de Francesc Curet y Lola Anglada, 1953.

¿Quién era el Negro de la Riba?

El llamado Negro de la Riba era un mascarón de proa que, presuntamente, representaba un guerrero africano que adornaba un barco construido en el siglo XVIII para comerciar entre Europa y América. Ya entrado el siglos XIX, al desguazar la embarcación, el mascarón fue adquirido por un fabricante de barriles de madera y otros enseres marineros, Francesc Bonjoch, quien lo colgó como reclamo en la fachada de su establecimiento, en el muelle de la Riba, entre los años 1860 y 1870, aproximadamente.

Este muelle, situado en la Barceloneta, también era conocido como «el Rebaix», porque ofrecía dos andanas a diferentes alturas que se convirtieron en un paseo muy concurrido por el vecindario de la ciudad, que iba a distraerse con la actividad portuaria y a visitar los monumentos de esta avenida del puerto, como la fuente de Neptuno (actualmente en la plaza de la Mercè) o el mismo Negro de la Riba. Según crónicas de la época, el mascarón también servía para asustar a los niños y niñas que no se portaban bien.

Con la reforma del muelle y la desaparición del Rebaix, en torno al año 1900, el mascarón inició un periplo por varios barrios de Barcelona hasta que en 1934 sus últimos propietarios lo legaron al Museo Marítimo. Ahí fue exhibido con éxito pero durante la segunda mitad del siglo XX fue cayendo en el olvido, con la excepción de algunos libros que lo citaban como elemento histórico ligado al barrio de la Barceloneta.

¿Quién era el Negro de la Riba?

El llamado Negro de la Riba era un mascarón de proa que, presuntamente, representaba un guerrero africano que adornaba un barco construido en el siglo XVIII para comerciar entre Europa y América. Ya entrado el siglos XIX, al desguazar la embarcación, el mascarón fue adquirido por un fabricante de barriles de madera y otros enseres marineros, Francesc Bonjoch, quien lo colgó como reclamo en la fachada de su establecimiento, en el muelle de la Riba, entre los años 1860 y 1870, aproximadamente.

Este muelle, situado en la Barceloneta, también era conocido como «el Rebaix», porque ofrecía dos andanas a diferentes alturas que se convirtieron en un paseo muy concurrido por el vecindario de la ciudad, que iba a distraerse con la actividad portuaria y a visitar los monumentos de esta avenida del puerto, como la fuente de Neptuno (actualmente en la plaza de la Mercè) o el mismo Negro de la Riba.

Con la reforma del muelle y la desaparición del Rebaix, en torno al año 1900, el mascarón inició un periplo por varios barrios de Barcelona hasta que en 1934 sus últimos propietarios lo legaron al Museo Marítimo. Ahí fue exhibido con éxito pero durante la segunda mitad del siglo XX fue cayendo en el olvido, con la excepción de algunos libros que lo citaban como elemento histórico ligado al barrio de la Barceloneta.

Ilustración de la Font de Neptú publicada a “Visions barcelonines, 1760-1860. Els barris de la Ciutat” de Francesc Curet y Lola Anglada, 1953.
Ilustración del Negro de la Riba en el moll del Rebaix, publicada en “Visions barcelonines, 1760-1860. Els barris de la Ciutat” de Francesc Curet y Lola Anglada, 1953.

¿Quién era el Negro de la Riba?

Ilustraciones de la Font de Neptú i del Negro de la Riba al moll del Rebaix, publicadas en “Visions barcelonines, 1760-1860. Els barris de la Ciutat” de Francesc Curet y Lola Anglada, 1953.

El llamado Negro de la Riba era un mascarón de proa que, presuntamente, representaba un guerrero africano que adornaba un barco construido en el siglo XVIII para comerciar entre Europa y América. Ya entrado el siglos XIX, al desguazar la embarcación, el mascarón fue adquirido por un fabricante de barriles de madera y otros enseres marineros, Francesc Bonjoch, quien lo colgó como reclamo en la fachada de su establecimiento, en el muelle de la Riba, entre los años 1860 y 1870, aproximadamente.

Este muelle, situado en la Barceloneta, también era conocido como «el Rebaix», porque ofrecía dos andanas a diferentes alturas que se convirtieron en un paseo muy concurrido por el vecindario de la ciudad, que iba a distraerse con la actividad portuaria y a visitar los monumentos de esta avenida del puerto, como la fuente de Neptuno (actualmente en la plaza de la Mercè) o el mismo Negro de la Riba.

Con la reforma del muelle y la desaparición del Rebaix, en torno al año 1900, el mascarón inició un periplo por varios barrios de Barcelona hasta que en 1934 sus últimos propietarios lo legaron al Museo Marítimo. Ahí fue exhibido con éxito pero durante la segunda mitad del siglo XX fue cayendo en el olvido, con la excepción de algunos libros que lo citaban como elemento histórico ligado al barrio de la Barceloneta.

Localitzacions a Barcelona
del Negre de la Riba

Localitzacions a Barcelona
del Negre de la Riba

1. Muelle de la Riba

Actual Moll de la Barceloneta
A mediados del siglo XIX, el mascarón se coloca en la fachada del establecimiento que Francesc Bonjoch tiene en el muelle de la Riba.

2. Plaza de toros “El Toril”

Actual Plaza del Gas
Hacia 1900, con la reforma del muelle, se recoloca en un almacén de botes de la familia Bonjoch, cerca de la plaza de toros El Toril.

3. Paseo del cementirio

Actual Avenida de Icària
Posteriormente, se traslada a otro almacén de botes, en el paseo del cementerio del Poblenou.

4. Ciudad de Nyoca

Actual distrito de Sant Martí
Es trasladado al barrio de Sant Martí, a una zona conocida como la Ciudad de Nyoca.

5. La Barceloneta

En medio de estos traslados, regresa temporalmente a la Barceloneta para presidir un baile, y el escultor Josep Gamot le hace con yeso el brazo y el pie que le faltaban.

6. Calle de los Castillejos, 8

En 1887 vuelve a ser trasladado, esta vez a la fábrica de botes Bonjoch, donde le hacen una capilla para ponerlo dentro (ya no tiene el brazo de yeso).

7. Paseo del cementirio

Actual Avenida de Icària
Lo adquiere un comerciante de vinos llamado Pallarols y regresa a un almacén del paseo del cementerio del Poblenou.

8. Fuente de Fargues

En 1900 lo adquiere Josep Moragas, fabricante de maquinaria, que lo instala en la casa que tiene en el barrio del Carmel con una inscripción que dice “El renombrado Negro de la Riba”.

9. Pasaje del General Bassols

En 1920 es trasladado a un almacén de Josep Moragas en el pasaje Cabrinetty (hoy General Bassols).

10. Instituto Náutico del Mediterraneo

Actual Pla de Palau
En 1934, los hermanos Pla, herederos de Moragas, donan el mascarón al Museo Marítimo (entonces Instituto Náutico de la Mediterránea).

11. Museo Marítimo de Barcelona

En 1937 el mascarón pasa al nuevo Museo Marítimo en las Drassanes Reials.

Localizaciones en Barcelona
del Negro de la Riba

Localizaciones en Barcelona
del Negro de la Riba

  1. Muelle de la Riba
  2. Plaza de Toros «El Toril»
  3. Paseo del cementerio
  4. Ciudad de Nyoca
  5. La Barceloneta
  6. Calle de los Castillejos, 8
  7. Paseo del cementerio
  8. Fuente de Fargues
  9. Pasaje del General Bassols
  10. Instituto Náutico del Mediterraneo
  11. Museo Marítimo de Barcelona

Un personaje popular entre grandes y pequeños

En el siglo XIX este mascarón de proa fue uno de los personajes más populares de la ciudad y a menudo aparecía en publicaciones de la época. En 1866 Serafí Pitarra, en una parodia de la ópera francesa La Africana, glosó la cara desfigurada del Negro, comparándolo con el personaje del esclavo Nelusco, que no conseguía el amor de Selika. También en 1871, la revista satírica La Campana de Gràcia proponía al rey Amadeo I que fuera a ver el mascarón en el muelle de la Riba durante una visita a Barcelona.

A partir de los años 1930, coincidiendo con la donación de la pieza al Museo Marítimo, diarios y revistas publicaron reportajes de esta figura e hicieron mención de la leyenda popular de que el Negro se llevaba a las criaturas que no obedecían a los adultos.

Libreto de L’Africana, de Serafí Pitarra, 1866

Libreto de L’Africana, de Serafí Pitarra, 1866

En el siglo XIX este mascarón de proa fue uno de los personajes más populares de la ciudad y a menudo aparecía en publicaciones de la época. En 1866 Serafí Pitarra, en una parodia de la ópera francesa La Africana, glosó la cara desfigurada del Negro, comparándolo con el personaje del esclavo Nelusco, que no conseguía el amor de Selika. También en 1871, la revista satírica La Campana de Gràcia proponía al rey Amadeo I que fuera a ver el mascarón en el muelle de la Riba durante una visita a Barcelona.

A partir de los años 1930, coincidiendo con la donación de la pieza al Museo Marítimo, diarios y revistas publicaron reportajes de esta figura e hicieron mención de la leyenda popular de que el Negro se llevaba a las criaturas que no obedecían a los adultos.

Libreto de L’Africana, de Serafí Pitarra, 1866
Portada de El Día Gráfico, número 5.500, del 23 de mayo de 1934, Barcelona
Reportaje de la revista Crónica, del 16 de septiembre de 1934, Madrid

Portada de El Día Gráfico, número 5.500, del 23 de mayo de 1934, Barcelona.

Reportaje de la revista Crónica, del 16 de septiembre de 1934, Madrid.

Portada de El Día Gráfico, número 5.500, del 23 de mayo de 1934, Barcelona

Reportaje de la revista Crónica, del 16 de septiembre de 1934, Madrid

La restauración y el retorno al barrio

En 1996 el equipo del Museo Marítimo decidió restaurar la pieza (muy deteriorada) y fue cuando, analizando la indumentaria y el peinado que llevaba, se descubrió que no representaba un hombre africano, sino un indio iroqués del noreste de América. Actualmente el mascarón, restaurado y con los colores originales, puede verse en el museo. También fue durante los años noventa cuando surgió una iniciativa para hacer un pequeño gigante del Negro de la Riba que formara parte de la imaginería festiva de Ciutat Vella, pero finalmente no prosperó y en 2003, con motivo del 250.º aniversario de la fundación de la Barceloneta, Constructors de Fantasies —un taller artesano del barrio—, con el soporte del Ayuntamiento de Barcelona, devolvió la siniestra figura con una copia en fibra de vidrio que, junto con más vecindario, instalaron al principio de la calle Andrea Dòria, detrás de la iglesia de Sant Miquel del Port.

Mascarón de fibra de vidrio colgado en la fachada de la calle Andrea Doria

Una visión decolonial

Buena parte del temor que causaba el Negro de la Riba era, sin duda, debido a su aspecto, ennegrecido por el paso del tiempo. Este mascarón de proa desfigurado se asociaba (erróneamente) a un hombre africano, es decir, a una persona racializada que daba miedo por representar lo desconocido, con connotaciones negativas, un ser salvaje y agresivo. En una de las restauraciones de la pieza que se llevaron a cabo, por ejemplo, se le añadió un brazo alzado con un cuchillo en la mano, que nada tenía que ver con su forma original.

Tradicionalmente, en Europa le representación del negro africano ha estado llena de prejuicios que servían para justificar prácticas coloniales. A mediados del siglo XIX, cuando el mascarón se colgó en la fachada de un establecimiento del muelle de la Riba, Barcelona era una de las ciudades más activas en el comercio triangular por mar entre Europa, África y América, que a menudo estaba vinculado con el transporte de personas esclavizadas. Las fortunas amasadas en las colonias se convirtieron en el desarrollo económico y urbano de la ciudad, cosa que dio enormes beneficios al empresariado.

El papel de Europa en el colonialismo y la esclavitud es un capítulo incómodo de nuestra historia, estrechamente vinculado al racismo actual y al aumento de los discursos de odio. La falta de reconocimiento y reparación de este pasado ha provocado que hoy muchas personas que viven en Barcelona pidan una revisión descolonial del espacio público, a la vez que reclaman justicia por crímenes que todavía se mantienen en silencio. El reto es poder abordar abiertamente el pasado para construir una sociedad más fraternal en el presente.

El mascarón con el brazo derecho y un puñal añadidos en una restauración inexacta.
Museo Marítimo de Barcelona

El mascarón con el brazo derecho y un puñal añadidos en una restauración inexacta. Museo Marítimo de Barcelona

«Como en el mundo hay más mar que tierra y el Negro de la Riba había recorrido todo el mar, es natural que tuviera la experiencia del que se ha recorrido más de medio mundo. Él conocía a esos señores y marqueses de cuando hacían el negocio de comprar y vender negros.
¡Cuántas veces el Negro de madera, sirviendo de proa había pasado rozando con algún barco con cargamento de carne y huesos! ¡Cuántas veces había visto en la cubierta de alguno de esos barcos la figura del negrero que después veía pasearse por la Riba con sombrero de copa alta y recibiendo saludos y adulaciones de los que le rodeaban!
Esto y el contrabando no podían menos que tenerlo estremecido.»

L’Esquella de la Torratxa, número 464, del 3 de desembre de 1887

L’Esquella de la Torratxa, número 464, del 3 de diciembre de 1887

«Como en el mundo hay más mar que tierra y el Negro de la Riba había recorrido todo el mar, es natural que tuviera la experiencia del que se ha recorrido más de medio mundo. Él conocía a esos señores y marqueses de cuando hacían el negocio de comprar y vender negros.
¡Cuántas veces el Negro de madera, sirviendo de proa había pasado rozando con algún barco con cargamento de carne y huesos! ¡Cuántas veces había visto en la cubierta de alguno de esos barcos la figura del negrero que después veía pasearse por la Riba con sombrero de copa alta y recibiendo saludos y adulaciones de los que le rodeaban!
Esto y el contrabando no podían menos que tenerlo estremecido.»

Historieta «El Negre de la Riba», de Jordi Pastor, publicada dentro del cómic Barcelona TM. La Ciudad Condal vista por 33 autores, Norma Editorial, 2011

El miedo, ¿una herramienta educativa?

Leyendas como las del Negro de la Riba se han considerado herramientas poderosas para encaminar a la infancia hacia la obediencia y la perpetuación de normas sociales. Este tipo de narraciones nos transportan a una época en la que el miedo era entendido como un medio legítimo para transmitir valores, pero hoy, aunque estas historias han llegado hasta el presente como parte de nuestro patrimonio cultural, se pone en duda su validez y se promueven narrativas alternativas para la educación de las criaturas.

Actualmente, la tendencia hacia una crianza respetuosa que prioriza la empatía y las relaciones de confianza ha provocado que ciertas historias y personajes hayan sido cuestionados e incluso se les haya dotado de significados opuestos a los tradicionales, como las brujas que se vuelven divertidas, los lobos que se hacen amigos de las cabritas o los dragones que huyen con las princesas. El Negro de la Riba también ha seguido este camino, pasando de ser una especie de coco que asustaba a los niños y niñas a un personaje querido que participa en los pasacalles y las fiestas de la Barceloneta.

Pero, ¿esta transformación de los relatos tradicionales nos aleja de la sabiduría de tiempos remotos? ¿El miedo puede ser una herramienta útil para preparar a las criaturas para la vida adulta? ¿Las leyendas oscuras pueden provocar consecuencias negativas para el bienestar emocional de la infancia? ¿O son simplemente elementos de ficción y fantasía que permiten desarrollar la imaginación? Probablemente cada cual tendrá una respuesta diferente, en función de su experiencia en la infancia y en la vida adulta.

La por, una eina educativa?

Leyendas como las del Negro de la Riba se han considerado herramientas poderosas para encaminar a la infancia hacia la obediencia y la perpetuación de normas sociales. Este tipo de narraciones nos transportan a una época en la que el miedo era entendido como un medio legítimo para transmitir valores, pero hoy, aunque estas historias han llegado hasta el presente como parte de nuestro patrimonio cultural, se pone en duda su validez y se promueven narrativas alternativas para la educación de las criaturas.

Actualmente, la tendencia hacia una crianza respetuosa que prioriza la empatía y las relaciones de confianza ha provocado que ciertas historias y personajes hayan sido cuestionados e incluso se les haya dotado de significados opuestos a los tradicionales, como las brujas que se vuelven divertidas, los lobos que se hacen amigos de las cabritas o los dragones que huyen con las princesas. El Negro de la Riba también ha seguido este camino, pasando de ser una especie de coco que asustaba a los niños y niñas a un personaje querido que participa en los pasacalles y las fiestas de la Barceloneta.

Pero, ¿esta transformación de los relatos tradicionales nos aleja de la sabiduría de tiempos remotos? ¿El miedo puede ser una herramienta útil para preparar a las criaturas para la vida adulta? ¿Las leyendas oscuras pueden provocar consecuencias negativas para el bienestar emocional de la infancia? ¿O son simplemente elementos de ficción y fantasía que permiten desarrollar la imaginación? Probablemente cada cual tendrá una respuesta diferente, en función de su experiencia en la infancia y en la vida adulta.

Historieta «El Negre de la Riba», de Jordi Pastor, publicada en el cómic Barcelona TM. La Ciudad Condal vista por 33 autores, Norma Editorial, 2011.

Historieta «El Negre de la Riba», de Jordi Pastor, publicada dins el còmic Barcelona TM. La Ciudad Condal vista por 33 autores, Norma Editorial, 2011

Mitos y leyendas

Durante muchos años, en Cataluña se han utilizado historias de personajes estereotipados que, a pesar de tener nombres o formas diferentes —dependiendo de cada zona— recogían la tradición popular y todo el mundo reconocía en ellos los valores del bien y el mal. Algunas piezas del Museo Etnológico y de Culturas del Mundo de Barcelona nos hablan de estos mitos relacionados con el miedo.

Las brujas

Tradicionalmente representadas como mujeres viejas que vivían al margen de la sociedad y que, mediante hechizos, hacían daño a los demás. Las leyendas sobre estas mujeres advertían a la infancia sobre el peligro de desobedecer las normas. En una sociedad patriarcal y fuertemente religiosa, las mujeres eran el blanco perfecto para culpabilizarlas de todos los males y en el pasado muchas murieron acusadas de brujería. Con los años, parece que han ido perdiendo la capacidad de atemorizar y muchas brujas se han convertido en personajes simpáticos o símbolo de mujeres sabias y empoderadas.

El demonio

Es un personaje ligado a la tradición cristiana que representa el mal y la tentación. En muchos cuentos y leyendas era una figura temida que, mediante engaños y falsas promesas, alejaba a la gente del «camino correcto». Pero en nuestra tierra a menudo también ha acabado como un personaje ridiculizado. Por ejemplo, en las representaciones de títeres el demonio es el personaje que juega malas pasadas a los demás pero que acaba siendo vencido y abatido a golpes de bastón.

El lobo

Tradicionalmente retratado como un animal salvaje, astuto y peligroso, que se tenía que abatir y alejar de los rebaños. El lobo ha sido un símbolo del peligro que representan la desobediencia y la imprudencia. Temido y admirado, es un animal que también vemos caricaturizado, como en el caso de esta máscara de carnaval.

El hombre del saco

Este personaje lo encontramos en muchas culturas, siempre se lo describe como un ser temido y siniestro que secuestra a las criaturas desobedientes. Se las lleva dentro del saco y jamás se las vuelve a ver. La amenaza de separar las criaturas de sus padres es especialmente efectiva para atemorizarlas, pero también se ha considerado que puede provocar efectos negativos, como la ansiedad o la desconfianza entre niños y adultos.

El carbón de los Reyes

«Si no te portas bien, ¡te traerán carbón!». Según la leyenda, los niños y niñas que se portan mal durante el año reciben carbón en lugar de regalos cuando los Reyes Magos pasan por casa. Esta amenaza se ha utilizado a menudo como estrategia para que la infancia entienda que las malas acciones tienen consecuencias. Sin embargo, en los últimos años se ha criticado su uso por el hecho de que los niños actúen por miedo al castigo y no por haber integrado los valores de un comportamiento positivo.

Mitos y Leyendas

Durante muchos años, en Cataluña se han utilizado historias de personajes estereotipados que, a pesar de tener nombres o formas diferentes —dependiendo de cada zona— recogían la tradición popular y todo el mundo reconocía en ellos los valores del bien y el mal. Algunas piezas del Museo Etnológico y de Culturas del Mundo de Barcelona nos hablan de estos mitos relacionados con el miedo.

Las brujas

Tradicionalmente representadas como mujeres viejas que vivían al margen de la sociedad y que, mediante hechizos, hacían daño a los demás. Las leyendas sobre estas mujeres advertían a la infancia sobre el peligro de desobedecer las normas. En una sociedad patriarcal y fuertemente religiosa, las mujeres eran el blanco perfecto para culpabilizarlas de todos los males y en el pasado muchas murieron acusadas de brujería. Con los años, parece que han ido perdiendo la capacidad de atemorizar y muchas brujas se han convertido en personajes simpáticos o símbolo de mujeres sabias y empoderadas.

El demonio

Es un personaje ligado a la tradición cristiana que representa el mal y la tentación. En muchos cuentos y leyendas era una figura temida que, mediante engaños y falsas promesas, alejaba a la gente del «camino correcto». Pero en nuestra tierra a menudo también ha acabado como un personaje ridiculizado. Por ejemplo, en las representaciones de títeres el demonio es el personaje que juega malas pasadas a los demás pero que acaba siendo vencido y abatido a golpes de bastón.

El lobo

Tradicionalmente retratado como un animal salvaje, astuto y peligroso, que se tenía que abatir y alejar de los rebaños. El lobo ha sido un símbolo del peligro que representan la desobediencia y la imprudencia. Temido y admirado, es un animal que también vemos caricaturizado, como en el caso de esta máscara de carnaval.

El hombre del saco

Este personaje lo encontramos en muchas culturas, siempre se lo describe como un ser temido y siniestro que secuestra a las criaturas desobedientes. Se las lleva dentro del saco y jamás se las vuelve a ver. La amenaza de separar las criaturas de sus padres es especialmente efectiva para atemorizarlas, pero también se ha considerado que puede provocar efectos negativos, como la ansiedad o la desconfianza entre niños y adultos.

El carbón de los Reyes

«Si no te portas bien, ¡te traerán carbón!». Según la leyenda, los niños y niñas que se portan mal durante el año reciben carbón en lugar de regalos cuando los Reyes Magos pasan por casa. Esta amenaza se ha utilizado a menudo como estrategia para que la infancia entienda que las malas acciones tienen consecuencias. Sin embargo, en los últimos años se ha criticado su uso por el hecho de que los niños actúen por miedo al castigo y no por haber integrado los valores de un comportamiento positivo.

Mesas de debate intercultural

Esta exposición propició dos mesas de debate con la participación del vecindario, entidades de la sociedad civil y profesionales de los ámbitos de la cultura y la inclusión social. El objetivo de estos debates era reflexionar sobre cómo los equipamientos culturales y las entidades representan la diversidad cultural en sus exposiciones y actividades, tomando como ejemplo la figura del mal denominado Negro de la Riba.

Resumen y recomendaciones

Las mesas, celebradas en febrero de 2025, permitieron recoger impresiones, sentimientos y puntos de vista sobre este mascarón de proa entre personas de diversos orígenes culturales. Las ideas surgidas en estas conversaciones han dado lugar a un material valioso para comprender el papel que esta figura tiene actualmente en el barrio de la Barceloneta y en la ciudad de Barcelona. Además, las conclusiones extraídas ofrecen recomendaciones para los equipamientos culturales que aborden el pasado de la esclavitud y el colonialismo y sus vínculos con la realidad actual en sus exposiciones y actividades.

Descargue el documento PDF con el resumen de las dos mesas de debate y las recomendaciones para entidades y equipamientos culturales.

CRÉDITOS

Comisariado: Oriol López i Badell

Documentación y textos: Núria Morell Cortés i Oriol López i Badell

Asesoramiento: David Garcia Llorca

Equipo CB1761: Jesús Floro, Cristina Cazorla, Miquel Pauner, Laura Molinos i Ricard Navarro

Equipo MUEC: Carles Vicente, Núria Morell i Jacob Casquete

Diseño expositivo: Elia Clemente Vinzia

Disseño gráfico: Albert Martin i Oriol

Produccióni montaje: EGM Interoad

Corrección de textos: Vicenç Benéitez

Documentación de archivo: CRAI Biblioteca de Lletres de la Universitat de Barcelona, Arxiu del Museu Marítim de Barcelona, Biblioteca Virtual de Premsa Histórica del Ministeri de Cultura espanyol i Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional d’Espanya

Agradecimientos: Jordi Pastor, M. Dolors Jurado, Josep M. Turiel, Oscar Pérez Casanova, Esther Zamora Caparrós, Jonathan Garcia Català, Jaime González Moscoso. Anna Tantull, Roberto López, Associació Cultural Palo Q’SeA, Colla de Diables I Diablesses de la Barceloneta i Collectiu Planeta Barcelona

Formato web de la exposición: Carles Mestre

El mascarón, restaurado en 1996, actualmente se expone en el Museo Marítimo de Barcelona.
Foto cortesía del Museo Marítimo de Barcelona.

El mascarón, restaurado en 1996, actualmente se expone en el Museo Marítimo de Barcelona.
Foto cortesía del Museo Marítimo de Barcelona.

CRÉDITOS

Comisariado: Oriol López i Badell

Documentación y textos: Núria Morell Cortés i Oriol López i Badell

Asesoramiento: David Garcia Llorca

Equipo CB1761: Jesús Floro, Cristina Cazorla, Miquel Pauner, Laura Molinos i Ricard Navarro

Equipo MUEC: Carles Vicente, Núria Morell i Jacob Casquete

Diseño expositivo: Elia Clemente Vinzia

Disseño gráfico: Albert Martin i Oriol

Produccióni montaje: EGM Interoad

Corrección de textos: Vicenç Benéitez

Documentación de archivo: CRAI Biblioteca de Lletres de la Universitat de Barcelona, Arxiu del Museu Marítim de Barcelona, Biblioteca Virtual de Premsa Histórica del Ministeri de Cultura espanyol i Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional d’Espanya

Agradecimientos: Jordi Pastor, M. Dolors Jurado, Josep M. Turiel, Oscar Pérez Casanova, Esther Zamora Caparrós, Jonathan Garcia Català, Jaime González Moscoso. Anna Tantull, Roberto López, Associació Cultural Palo Q’SeA, Colla de Diables I Diablesses de la Barceloneta i Collectiu Planeta Barcelona

Formato web de la exposición: Carles Mestre

Ir al contenido
Memória Barcelona
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.